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Anfibios

Los anfibios tienen una piel diferente a la de muchos otros organismos, pues la utilizan para funciones tan importantes como el respirar o el tomar agua. Por esto, los anfibios necesitan unas condiciones de humedad específicas y son muy sensibles a los cambios ambientales. Su sensibilidad los ha posicionado como organismos bioindicadores, es decir, la presencia de anfibios da información a los científicos sobre cómo está funcionando el ecosistema en el que se encuentran. En la cuenca alta del río Pance, hasta el momento se han encontrado cinco especies de ranas, todas pertenecientes a la familia de los estrabomántidos. Este grupo se caracteriza por “saltarse” la etapa de renacuajo en su desarrollo, pues de sus huevos nace directamente una rana muy pequeña. Es una estrategia común en las ranas de ecosistemas montañosos, ya que no tienen que depender de cuerpos de agua lénticos, sino que pueden nacer de suelo con humedad como la hojarasca del interior del bosque. Entre las ranas de la Reserva Natural Bachué, se han encontrado especies amenazadas y endémicas, como la rana duende de Ruiz (Strabomantis ruizi) o la rana duende espinosa (Pristimantis calcaratus).